mi hijo no está motivado con los estudiosDesde nuestros primeros años de vida, y en parte debido a la importancia que tienen en nuestro desarrollo, los estudios y la parte académica se convierten en una parte central de nuestro crecimiento como personas. Aunque esto no quiera decir que para desarrollarse por completo a nivel personal sea necesario completar estudios superiores. Pero si los hitos que acompañan los niveles educativos obligatorios. Por ese motivo, cuando uno de nuestros hijos no se muestra especialmente motivado por los estudios suele resultar un motivo de preocupación. Por eso en el artículo de hoy os hablamos sobre este tema y cómo intentar fomentar esa motivación.

 

Cómo saber si mi hijo no está motivado con los estudios

Aunque de primeras la pregunta “cómo saber si mi hijo no está motivado con los estudios” suele parecer bastante sencillo, no es tan fácil de responder para ciertos casos. Por supuesto que cuando tenemos un hijo o una hija cuyo comportamiento deja claro que no quiere estudiar, no se esfuerza por ninguna actividad escolar y que además lo expresa de forma explícita, no nos deja lugar a dudas. Sin embargo, hay ciertos casos de desmotivación significativa que nos pueden pasar muy desapercibidos. Y es precisamente esas situaciones a las que debemos estar atentos para poder ayudarles a terminar sus estudios.

Vamos a analizar las principales señales que pueden indicar una desmotivación importante a la que debemos prestar atención

 

Señales de que mi hijo no está motivación con los estudios

Bien, vamos a ver las señales para resolver la duda sobre “cómo saber si mi hijo no está motivado con los estudios”. Aunque como comentábamos anteriormente, es necesario tener en cuenta varios factores y observar la imagen completa sobre cómo se comporta respecto a esta área.

  • No muestra interés por estudios posteriores. Esta es una de las señales más características de la desmotivación. No hay que confundirlo, sin embargo, con no querer estudiar niveles educativos superiores. Entonces, el hecho de que no piense en qué quiere hacer en cursos siguientes o no quiera imaginar su futuro en ese aspecto indica que ha perdido el interés y la ilusión por el futuro en ese área.
  • No habla ni comparte información de la escuela o instituto. Es verdad que, dependiendo de la personalidad de nuestro hijo, puede que no sea muy comunicativo en general, pero si no suele compartir aspectos de esta área en concreto o lo hace con menos frecuencia de lo habitual para él, debe hacernos pensar. Cuando algo empieza a perder importancia para nosotros, a pesar de ocuparnos mucho de nuestro tiempo, es señal de que no estamos especialmente motivados por ello.
  • Es descuidado con las tareas, pero no muestra remordimientos por ello. Lógicamente cualquier niño o adolescente poder ser descuidado con las tareas escolares y sus cosas. Esto responde al momento evolutivo en el que se encuentran y, de forma más específica, al momento de su desarrollo cerebral. Esto no se puede evitar y es algo con lo que podemos trabajar con ellos para que aprendan a gestionarse. Sin embargo, cuando una desmotivación significativa, estos descuidos se vuelven más intensos, más graves, más frecuentes y, sobre todo, se producen sin remordimientos genuinos por su parte. Cuando nuestro hijo no muestra sentir malestar por estos descuidos, es cuando nos debe de llamar la atención.
  • No parece tener emociones por lo académico más allá del aburrimiento. Este es el último aspecto que os queríamos plantear como factor que nos debe llamar la atención. Y es que cuando un adolescente esta muy desmotivado por los estudios, la emoción principal que siente suele ser el aburrimiento o el hastío. Cuando existe otras emociones predominantes como la ira, la tristeza o la frustración, están indicando problemas, pero de otro tipo.

 

Qué problemas le puede traer

Ya sabemos varios aspectos que nos pueden ayudar a determinar si la desmotivación de nuestro hijo es algo preocupante a lo que prestar atención. Pero antes de ver cómo podemos afrontar esta situación y ayudarle, es importante saber a qué consecuencias nos enfrentamos si esto le ocurre.

El primer punto que nos debe preocupar por la influencia que tiene en su presente y en su futuro personal, es la autoestima. Cuando la desmotivación por los estudios se vuelve cada vez más alta y empiezan a ver las consecuencias más “prácticas” de su desmotivación, afecta a la visión que tienen de si mismos. Además, los comentarios que reciben acerca de su rendimiento también suponen un punto negativo en la imagen que se crean de sí mismos.

Otro aspecto crucial en el cual afecta de manera determinante la desmotivación es en el futuro. No significa, que sin estudiar no puedas labrarte una vida profesional satisfactoria y exitosa. Pero si es cierto que la desmotivación provoca una pérdida de interés en buscar opciones y esto hace que se resignen a lo que les llegue. De esta manera, independientemente de hacia donde quieran dirigir su futuro profesional, las opciones se pueden reducir.

En relación con el rendimiento, en la mayoría de las ocasiones ocurre que al desmotivarse su rendimiento académico baja y es posible que se desarrolle en ellos una sensación fuerte de fracaso. Esta percepción sobre si mismo y su capacidad de logro, además de influir en su autoestima, también puede producir que no se enfrente a retos por la sensación de no poder lograrlos.

Por último, no podemos olvidar que desconectarse de los estudios puede hacer que se desconecte de su grupo de iguales. Al fin y al cabo, en las primeras etapas de nuestra vida una de las fuentes principales de amistades son los centros escolares. Por lo que, si se desengancha de la parte académica, pueden verse afectadas sus relaciones sociales.

 

Cómo puedo fomentar la motivación desde casa

Muchas veces después de preguntarnos cómo saber si mi hijo no está motivado con los estudios, la siguiente pregunta que se nos formula es qué podemos hacer desde casa para afrontar esta situación. Aunque la respuesta a esto es más complicada de lo que parece, ya que depende de cada caso concreto y de las cusas especificas que han producido esta decisión. Si hay ciertas pautas que nos pueden ayudar. La primera es no castigarle, ni regañarle, sino empezar por sentarse a escuchar como se siente con los estudios. La segunda siempre será mostrarle empatía por sus emociones e intentar comprender como se siente. Por último, siempre recomendamos analizar con ellos las opciones de futuro que les motiven y ayudarles a planificarse para conseguirlo.

 

Si sientes que esa situación está siendo demasiado complicada, no dudes en contactarnos para que podamos asesorarte.

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