Los miedos forman parte de nuestra vida desde que somos bien pequeños hasta que fallecemos. Al fin y al cabo, el miedo es una emoción natural que cumple una función muy importante en nuestro organismo. Esta función es la de protegernos de situaciones, cosas o momentos que puedan suponer un peligro para nosotros ya sea de forma física o emocional. Así pues, el miedo no sólo es natural, sino que es útil para nosotros. Dentro los miedos que podemos tener hay diferentes tipos. Muchos de ellos son físicos (a cosas o situaciones tangibles), pero otros tantos tienen que ver con aspectos más emocionales. En el artículo de hoy vamos a hablar de uno de los miedos emocionales más habituales: el miedo al fracaso.

 

¿Qué es el fracaso?

Antes de hablar del miedo al fracaso, es importante entender a qué nos referimos exactamente con fracaso. Parece un término concreto que todo el mundo conoce, pero es un término que puede significar diferentes cosas para cada persona. En concreto, desde el punto de vista de la psicología cuando hablamos de fracaso, hacemos referencia a los diferentes factores que ocurren cuando una persona interpreta que no ha obtenido un éxito. También al resultado emocional que esto produce. Es decir, no se trata sólo de no haber obtenido un resultado positivo en un reto o una actividad, sino que se trata de todos los mecanismos psicológicos que se ponen en marcha y que acaban por generar una sensación muy específica en la persona.

Si queremos hablar de los factores que se ponen en marcha para generar esta sensación de fracaso, para nosotras, basándonos en nuestra experiencia en terapia, existen tres principales. Uno de ellos es la interpretación que hacemos del resultado en base a qué significa este en relación con nuestra valía o nuestra capacidad de la habilidad concreta de la tarea. Por ejemplo: mi capacidad laboral o mi capacidad de ser buen amigo. El segundo factor que para nosotras tiene una importancia significativa es el correlato emocional que se genera en ese momento. En concreto, de forma específica una emoción: la culpa. Cuando al no tener un resultado favorable aparece esta emoción, suele estar íntimamente relacionado con la sensación de fracaso. Y, por último, el tercer factor que observamos que aparece de manera recurrente es el sistema de atribución interna de la persona. Cuando tendemos únicamente a buscar causas internas a los eventos negativos, es más probable que se nos genere sensación de fracaso.

miedo al fracaso

Miedo al fracaso: ¿Cómo afecta a nivel psicológico?

Ahora ya sabemos que es el fracaso a nivel psicológico. Por lo que nos preguntamos es como afecta el miedo al fracaso a nuestra salud mental. Y es que el miedo al fracaso puede afectar de diferentes maneras dependiendo de la persona y de su historia de aprendizaje. Sin embargo, entendiendo cómo funciona el miedo al fracaso podemos establecer los aspectos psicológicos donde puede afectar de manera más significativa.

Creencias irracionales

El primero de los factores respecto a los que puede afectar el miedo al fracaso que nos viene a la cabeza es nuestro sistema de creencias. Al fin y al cabo, este sistema de creencias se produce y se desarrolla (y evoluciona a lo largo de la vida) a través de los mensajes que nos llegan de nuestras experiencias vitales, de lo que nos dicen las personas con las que convivimos y de la interpretación de nuestros resultados.

Interpretaciones de situaciones

Aunque previamente lo hemos identificado como un factor causal de la sensación de fracaso, la relación entre miedo al fracaso e interpretaciones tiene una relación bidireccional. En esta afectación mutua, cuando tendemos a temer al fracaso y a vivirlo de esta manera negativa, también se produce un fortalecimiento de este hábito cognitivo.

Tendencia a sobretrabajar

De las afectaciones más conductuales que vemos asociadas habitualmente al miedo al trabajo es la tendencia a sobretrabajar. Y en este sentido es importante que entendamos el concepto de sobretrabajar de forma amplia y no solo asociado al mundo académico o laboral. Muchas veces observamos como cuando hay una alta presencia del miedo al fracaso, se suele producir una tendencia a compensar este miedo mediante el sobretrabajo. Por ejemplo, hago muchas conductas por mi hermana para asegurarme de que no fracaso en este rol.

Evitar asumir retos h3

Otro aspecto conductual que sin duda va asociado al miedo al fracaso es la tendencia a evitar asumir cualquier acción que pueda suponer un reto en el que eventualmente fracasar. Al fin y al cabo, el miedo es una emoción que nos avisa de un peligro y una forma de enfrentarnos naturalmente a él es huyendo.

 

Conviviendo con el miedo al fracaso

Y ahora os preguntaréis qué se puede hacer para no tener miedo al fracaso. Pues me temo que la respuesta a eso no os va a gustar mucho: no se puede dejar al 100% de dejar de tener miedo al fracaso porque es una respuesta natural. Ahora, eso sólo quiere decir que tenemos que reformular la forma de abordarlo y empezar a pensar más bien en cómo podemos hacer que no nos afecte en nuestro día a día, ni en nuestro futuro.

Para convivir con el miedo al fracaso uno de los primeros pasos que tenemos que seguir es trabajar con nuestras creencias y con nuestros pensamientos, para poder abordar cognitivamente los errores y los resultados negativos y que no nos resulten dañinos a largo plazo. Lógicamente, no pretendemos que nos gusten, ni que nos sean indiferentes, pero si que aprendamos a que no nos definan.

Además de trabajar con nuestros pensamientos, es importante aprender a cuidar nuestras emociones ya que como hemos visto es una parte crucial del miedo al fracaso. Aunque cuidar nuestras emociones puede no ser una tarea sencilla, es importante aprender a identificarlas y realizar actividades que nos hagan sentir mejor sin apagarlas.

Si crees que el miedo al trabajo te está afectando de manera significativa. Si crees que puedes necesitar ayuda, ponte en contacto con nosotras pinchando aquí y estaremos encantadas de escucharte.

firma sara