El trabajo es una de las áreas personales que más quebraderos de cabeza nos suele traer en la vida adulta. Al fin y al cabo, es un lugar en el que pasamos muchas de las horas de nuestra vida. Y, para mas inri, lo normal para la mayoría de los adultos es trabajar una media de 30 años como mínimo antes de jubilarse. Por lo que sí, plantearnos cosas sobre nuestro trabajo no sólo es normal, sino necesario. Las dudas mas frecuentes pueden ser acerca de si cambiar o no de trabajo, de cómo manejar conflictos, de qué objetivos profesionales perseguir, etc. Sin embargo, en el día de hoy desde Camina Psicología queríamos traeros una reflexión diferente respecto a este tema. Y es que nos preguntamos si me tiene que gustar el trabajo para ser feliz.

Si quieres saber más sobre cómo saber si tengo que cambiar de trabajo, puedes leer nuestro artículo sobre el tema pinchando aquí.

 

¿Cuál es la importancia real del trabajo?

Bien, antes de adentrarnos en si me tiene que gustar el trabajo para ser feliz es importante entender de donde vienen esas dudas y en qué se fundamentan. Y es que, queramos o no queramos, nos guste más o nos guste menos, el trabajo es una parte central de nuestras vidas. Debemos tener en cuenta que normalmente, pasamos unas 8 diarias (o más) dedicándonos a temas laborales, ya sea en nuestro lugar de trabajo o en nuestra propia casa. Así que, si hacemos el cálculo, el porcentaje de nuestra vida que va dedicado a lo laboral es bastante alto. Por lo que, simplemente mirando este aspecto ya podemos empezar a ver el grado de importancia que tiene en nuestra vida.

Sin embargo, hay más aspectos a considerar que hacen del trabajo algo tan importante. Uno de ellos es la afectación que produce en nuestra autoestima, y en concreto, en la valoración de nuestros objetivos y logros. Al fin y al cabo, focalizar en lo laboral para retarse y crecer es algo bastante común. Por lo que para las personas para las que el trabajo es un punto donde realizarse a nivel personal y buscar retos para motivarse, cobra una importancia más significativa. Esto no significa que sea obligatorio tomarse así el trabajo, pero es una variable para tener en cuenta.

Por último, también queríamos resaltar que en el caso de algunos puestos de trabajo o profesiones pueden tener un impacto emocional importante. De hecho, muchas profesiones suelen significar un aspecto importante en la identidad de la persona, sobre todo las profesiones que se alinean con los valores personales. Por lo que, en esos casos, el trabajo tiene una significancia mucho mayor que en otros. Y por lo tanto su afectación para nuestra salud mental es también mayor.

 

¿Me tiene que gustar el trabajo para ser feliz?

Así pues, vamos a ponernos con el tema que nos trae aquí hoy: me tiene que gustar el trabajo para ser feliz. Pues si y no. Como con muchos aspectos en psicología, va a depender de muchas variables diferentes. Pero si tenemos que responder a esta pregunta de manera categórica, la respuesta es no, no me tiene que gustar el trabajo para ser feliz. Ahora ayudar, ayuda, eso es innegable. Pero vamos a profundizar un poco más sobre esta cuestión.

Pensemos en el caso contrario primero, si nos preguntamos si el trabajo afecta a nuestro malestar o a nuestro estado de ánimo estaríamos muy seguros de que nuestra respuesta seria afirmativa. Así que, ¿por qué en el caso contrario la pregunta no es siempre afirmativa? Porque es un poco más compleja. En general podríamos decir que si nos gusta nuestro trabajo tenemos más papeletas para ser feliz o, por lo menos, tener una mejor salud mental. Sin embargo, no es un requisito indispensable y depende de muchos factores.

Uno de los puntos o factores que mayor influencia va a tener en si me tiene que gustar el trabajo para ser feliz es la importancia que le demos a éste. Quizás es un punto demasiado obvio, pero para nosotras marca una diferencia significativa entre unos casos y otros. Y es que, si nuestro trabajo ocupa en puesto bajo en nuestra escala de valores o no es de nuestras prioridades principales, no va a afectarnos tanto como en el caso contrario. Por este motivo, no siempre será necesario que nos guste el trabajo para ser feliz. Y en este aspecto, el tener o no el trabajo alto en nuestra lista de valores no es ni mejor, ni peor. Sino una decisión personal. Y por lo tanto, solo es correcta o incorrecta cuando nos vemos obligados a colocarla en un nivel con el que nosotros no nos sentimos cómodos o representados como personas en esa decisión.

me tiene que gustar el trabajo para ser feliz

Cuando el trabajo me hace daño…

Antes de terminar, nos gustaría resaltar unos aspectos que independientemente de cómo vivamos el trabajo es necesario que se cumplan. Y es que, aunque el trabajo no sea importante para nosotros, ni nos tenga que hacer felices, si es imprescindible que no nos haga daño. Para eso nos tienen que respetar como personas, tanto a nivel de trato, como de ambiente laboral en general. También es importante que tengamos unas condiciones de trabajo decentes y que nos permita tener tiempo y energía para dedicar a otros aspectos importantes de nuestra vida. Y por supuesto, también es un factor muy significativo que el trabajo nos permita la estabilidad económica que nos va a dar tranquilidad y estabilidad financiera, tan importante para llevar una buena salud en todos sus variantes.

Si quieres saber más sobre la importancia de los valores personales, puedes leer nuestro artículo sobre ello pinchando aquí

firma sara