La maternidad es uno de los momentos vitales que más cambio genera en la vida de los padres y de las personas que rodean a ese bebé. De hecho, en el imaginario actual que tenemos como sociedad de la maternidad, también es un momento que se considera punto de inflexión de la vida de las personas. De hecho, la llegada de un bebé suele implicar a muchas más personas además de a los padres de es pequeña personita. Esto puede llevarnos a pensar que ese bebé y esa madre estarán acompañados y apoyados de manera constante. Pero, aunque sea así, muchas veces la madre no lo percibe de esa manera. Cuando esto ocurre, se puede producir una sensación en la madre de mucha soledad. Aunque escuchar “acabo de ser madre y me siento sola” nos pueda parecer algo extraño, nada más lejos de la realidad.
Por ello, hoy en nuestro blog queríamos hablar a aquellas personas que se sientan identificadas con acabo de ser madre y me siento sola. Pero también a las personas que forméis parte de sus vidas y queráis entender la situación y ser un elemento de apoyo.
¿Cómo cambia la maternidad la vida?
Para entender bien como se desarrollan las cosas hasta llegar a que una persona verbalice “acabo de ser madre y me siento sola”, es importante entender cómo cambia la vida con la maternidad.
La llegada de un bebé transforma la vida de una madre de una manera tan profunda que, aunque te lo cuenten mil veces, es difícil de explicar hasta qué punto esto sucede. No es solo una suma de tareas o una mudanza emocional: es un reajuste completo del mundo interno y externo. Una especie de “nuevo inicio” en el que cada día se aprende algo, incluso sobre una misma.
En primer lugar, cambia el cuerpo y cambia la mente. Tras el parto, las hormonas hacen su propia fiesta interna, y eso se percibe: emociones más intensas, sensibilidad que aumenta significativamente, cansancio profundo, pero también momentos con el bebé que sorprenden por su intensidad. La psicología nos ayuda a entender que durante esta etapa el cerebro materno se reorganiza para priorizar la protección y el cuidado del bebé. Esto no es una forma de hablar, ya que se ha observado como áreas relacionadas con la atención, la empatía y la respuesta al llanto se activan con mayor facilidad. Por eso una madre puede despertarse antes de que el bebé llore o sentir su dolor casi como propio.
Pero también cambia la identidad de la madre (y del padre, pero hoy no son los protagonistas). De repente, además de ser la misma persona de siempre, aparece un nuevo “rol”: madre. Y encajar todas esas versiones a la vez puede ser un desafío importante. Muchas mujeres cuentan que sienten una mezcla de emociones. Estas pueden ir desde el orgullo, la responsabilidad y, a veces, la culpa por no saber si lo están haciendo “bien”. Es algo completamente normal, ya que construir una identidad nueva y encajarla con las que ya tenías lleva tiempo y se nutre de experiencias, errores, aciertos y apoyo emocional.
La vida cotidiana cambia y se reorganiza por completo y a veces puede resultar muy caótica. Horarios, prioridades, el descanso, el tiempo en pareja y hasta la forma de relacionarse con los demás se ven afectadas. El ritmo ahora lo marca un ser pequeñísimo que depende de la madre (y sí, del padre) para todo. Esto puede generar momentos de estrés o sensación de pérdida de libertad, aunque también abre una manera distinta de estar en el mundo.

Acabo de ser madre y me siento sola
Así pues, acabo de ser madre y me siento sola. ¿Porqué ocurre esto? Pues bien, aunque como siempre os decimos cada caso es diferente. En muchos de los casos que hemos ayudado en Camina Psicología vemos un elemento común. Este es que el entorno no se adapta a los cambios de vida de la madre. A veces porque las madres no sabemos como incluir la vida de antes en nuestra nueva vida. A veces porque el entorno no quiere o no puede modificar sus hábitos para que encajen con la madre y su bebé o por distintos factores. Pero esa dificultad en la adaptación produce que la madre pueda sentir momentos de soledad.
Otro punto que suele ser bastante común en esto de acabo de ser madre y me siento sola es la dificultad logística para acceder a tu red de apoyo. Hay ocasiones en las que las personas del entorno están disponibles, se quieren adaptar. Pero la madre (por los motivos que sean) no puede expresar o incluso pensar en lo que necesita. Esto ocurre porque con la cantidad de cambios a todos los niveles que se dan en las primeras semanas de vida de un bebé, las madres pueden verse envueltas en una nebulosa que no las permite si quiera ser conscientes de lo que sienten y lo que necesitan.
Por último, aunque podríamos hablar de más motivos por los que acabo de ser madre y me siento sola, queremos hablar de uno que nos parece especialmente importante. Este factor es la autoexigencia (y la culpa de la que a veces va acompañada) de la maternidad. Actualmente hay tanta información acerca de la maternidad y el cuidado de los bebés, que muchas veces supone una presión constante sobre lo que hacemos y cómo lo hacemos. Uno de esos puntos es el tiempo que pasas con tu bebé y el tiempo que te separas de él. Produciendo que no nos demos tiempo para nosotras mismas.
Si acabas de ser madre y te sientes sola, no dudes en contactar con nosotras pinchando aquí. Te escucharemos y buscaremos la forma de ayudarte.
