La Navidad es sinónimo de muchas cosas, dependiendo de cada persona. Puede ser sinónimo de reuniones, de planes, de ilusión, de reencuentros, etc. Pero también puede ser sinónimo de malestar o estrés. Y es que la intensidad de la Navidad puede ser positiva o negativa dependiendo de muchos factores. Lógicamente esos factores son individuales, pero es una realidad que muchos de ellos tienden a repetirse con asiduidad. De hecho, si preguntamos a nuestro entorno seguramente muchos de nuestros seres queridos nos dirán que la Navidad tiene aspectos negativos y muchos de ellos se repetirán. Además, veríamos que el motivo o la causa de estos aspectos negativos también suele ser bastante similar entre unos y otros. Así que, centrándonos en uno de esos factores negativos que os hablábamos, en el artículo de hoy hablaremos sobre el estrés en Navidad.

 

¿Qué tiene la Navidad que la hace tan significativa?

Antes de comenzar a hablar sobre el estrés en Navidad, tenemos que entender la importancia de la Navidad en la sociedad actual. En el artículo de la semana pasada que hablábamos sobre los niños y la cantidad de regalos que es más apropiada para ellos y esbozábamos algunos de los aspectos más cruciales. Sin embargo, hoy nos gustaría centrarnos más en la vivencia que tienen los adultos sobre esta época del año tan particular.

Si quieres leer nuestro artículo sobre cuantos regalos es adecuado darles a los niños, puedes hacerlo pinchando aquí.

La Navidad, como todos sabemos, es un momento de muchos encuentros y el contacto social se vuelve uno de los puntos centrales en el mes de diciembre. Es decir, las semanas de Navidad, pero también las semanas previas, abundan los planes sociales y el contacto con nuestros seres queridos.

Además, debido a todas las tradiciones alrededor de esta época del año, no sólo de los planes, sino también de los regalos, del contacto con la familia, etc. Es un momento en el que se generan muchas expectativas y concepciones sobre cómo debería ser esta época para cada uno de nosotros. Cuando existe una cantidad tan alta de expectativas, éstas pueden suponer un pesa demasiado grande y que nos afecte mucho la sensación de no cumplirlas.

 

Estrés en Navidad. ¿Porqué nos pasa?

Cuando somos adultos las Navidades cobran un significado muy distinto del que tienen cuando somos más pequeños. Sin embargo, esto no hace que dejen de tener importancia en nuestra vida adulta, sólo que se transforman a otros aspectos. Uno de los puntos más importantes es la cantidad de reuniones y reencuentros con amigos y familiares, además de las reuniones laborales. Aunque esos encuentros suponen actividad social, que suele ser positiva, tanta cantidad de ellos concentrada en tan pocas semanas puede generar sensación de agobio.

estrés en navidadOtro punto que suele ser motivo de incremento del estrés en Navidad suele ser la responsabilidad de llevar a cabo muchas tareas. La compra de regalos y artículos necesarios para las reuniones navideñas, así como de la comida para los momentos más señalados son sólo los aspectos más obvios de las compras. Pero la realidad es que la Navidad suele ser un momento de mucha compra y esto nos lleva a dos puntos que pueden afectar: el gasto y la energía que tenemos que dedicar. Tanto la preocupación económica en general como en concreto en las temporadas en las que éste sube, son grandes generadores de estrés. Además, como también señalábamos la energía que muchas veces tenemos que dedicar a planificar tanto el gasto, como el qué comprar, cuándo comprarlo y organizarnos, supone una fuente extra de malestar y exigencia que nos afecta negativamente.

Por último, respecto al estrés en Navidad otro aspecto que nos gustaría destacar y que afecta de manera significativa es la necesidad de contentar a todos. No podemos olvidar la cantidad de contacto social que como comentábamos antes está tan presente en esta época. Y ya sabemos que cuando esto sucede nos podemos sobre exigir respecto a nuestro trato a los demás. Dependiendo de nuestra personalidad nos va a preocupar más un aspecto u otro: que todo el mundo esté bien, que todo el mundo se sienta regalado, que todos les guste la comida, etc. Y cuando son tantas ocasiones en tan pocos días puede generar mucho malestar.

 

¿Cómo puedo combatirlo?

Bien, ya sabemos bastante sobre el estrés en Navidad ahora llega el momento de pensar en herramientas eficaces que nos ayuden a gestionarlo mejor. Si bien es cierto que va a depender mucho de cada caso concreto y de las causas especificas que estén presentes, queremos presentaros algunas que pueden útiles para la gran mayoría de nosotros.

  1. Organízate para tener momentos de tranquilidad y descanso para ti, ya que podrás renovar energía en estas semanas con tanta actividad y tareas por hacer.
  2. Permítete no decir que sí a todo lo que te propongan. Muchas veces tenemos la sensación de que todo es obligatorio en Navidad, pero nada más lejos de la realidad. Podemos y debemos decir que no a aquellos planes que no nos convenzan.
  3. Ponte un máximo de gasto que sea realista con tus posibilidades económicas, así la parte económica puede ser menos agobiante de cara a afrontarlo en los próximos meses.
  4. Asegúrate de pasar tiempo haciendo algo que a ti te apetezca o viendo a la gente que te hace sentir bien. A veces nos dejamos llevar mucho por las reuniones obligatorias y nos olvidamos de lo que queremos hacer nosotros.

firma sara