Teniendo en cuenta la complejidad del mundo en el que vivimos con todas las exigencias laborales, sociales y personales a las que nos enfrentamos de manera diaria, aprender a establecer límites es fundamental para mantener un buen equilibrio personal y preservar nuestro bienestar emocional. Los límites son las líneas que determinan lo que estamos dispuestos a aceptar y lo que no en nuestras interacciones con los demás y con aspectos importantes de nuestro día a día. Sin embargo, para muchos, la idea de establecer límites puede suponer un reto demasiado complejo y un foco importante de malestar. Por eso en el artículo que os traemos hoy hablaremos sobre la importancia de aprender a poner límites y algunos consejos prácticos para lograrlo.

aprender a poner límites

Qué son los límites en la psicología

Ahora bien, escuchamos tan a menudo hablar sobre los límites que no podíamos pensar en aprender a poner límites sin definirlos primero. Según nuestra perspectiva, en camina entendemos que los límites se refieren a las barreras psicológicas, emocionales o incluso físicas que establecemos para definir nuestro espacio personal, nuestras interacciones sociales y relaciones personales, nuestro tiempo o incluso nuestros valores y creencias Estas barreras ayudan a proteger aspectos muy importantes para lo que somos como personas y engloban aspectos cruciales como nuestra integridad emocional, física y mental, al tiempo que promueven relaciones saludables y funcionales con los demás y con nosotros mismos.

 

Aprender a poner límites ¿Para qué nos sirven?

Así que ahora ya sabemos qué son los límites, la siguiente pregunta que nos podemos hacer es: ¿para qué nos sirven? La respuesta más fácil sería para muchas cosas, pero nos gusta darle unas vueltas para poder aprovechar al máximo los conceptos con los que trabajamos. Así que vamos a plantearos los objetivos más importantes que perseguimos a la hora de trabajar los límites en terapia.

 

Autocuidado

Cuando hablamos de aprender a poner límites, desde luego para nosotras uno de los beneficios más importantes que aportan es al autocuidado. Por eso queremos destacarlo en el puesto número uno. Y es que cuando ponemos límites una de las cosas que conseguimos es respetar más nuestras necesidades, y cuando esto sucede nos estamos cuidando a nosotros mismos.

Así pues, teniendo en cuenta de forma breve y concreta que con los límites conseguimos respetar nuestras necesidades ¿qué más tiene que ver con el autocuidado? Pues bien, cuando ponemos límites lo primero que ocurre es que dejamos espacio a más cosas en nuestra vida de las que había antes. Esto nos da la oportunidad de dedicar tiempo y/o energía a otras actividades que nos pueden aportar a distintas necesidades. Esas necesidades pueden ser de descanso, ocio, salud, creatividad, etc.

Mejoran las relaciones sociales

Cuando empezamos a poner límites de forma saludable y natural, una de las primeras cosas que observamos es que nuestras relaciones sociales tienden a mejorar. Quizás esto no ocurre siempre desde un inicio, pero en el medio y largo plazo acaba por aparecer esta mejoría. La razón para que esto suceda es que las relaciones sociales en las que se ponen buenos límites tienden a ser más respetuosas y vivirse desde la libertad por ambas partes. No tienden a hacerse cosas por miedo a conflictos o culpabilidad, sino que lo que se hace es genuino y se disfruta, por tanto, de forma espontánea. Además, cuando aparecen conflictos al existir y respetarse límites dentro de éstas relaciones, éstos suelen ser mejor solventados. Por último, y para que veamos la gran influencia que tienen los límites en mejorar nuestras relaciones sociales, éstas también influyen en la aparición de estos conflictos ya que cuando existen y se respetan los límites, se dan lugar a menos conflictos.

Fomentan una buena autoestima

Por último, de los beneficios que queremos destacar de aprender a poner límites, está el hecho de que éstos fomentan una buena autoestima. Quizás de los tres beneficios de los que hablamos en el artículo de hoy, éste sea el menos evidente. Sin embargo, es un beneficio muy importante ya que es transversal para cualquier otro objetivo que nos planteemos en terapia.  No es otro que el mantenimiento de nuestra autoestima. Y os preguntaréis, ¿qué tendrán que ver los límites con la autoestima? Pues bien, tienen bastante que ver si nos paramos un poco a reflexionar sobre cómo se desarrolla la autoestima. Ya que, una de las maneras en las que se desarrolla nuestra autoestima es a través de las cosas que nos pasan y la interpretación que nosotros le damos. Por lo tanto, cuando ponemos límites y priorizamos nuestro criterio, nuestras necesidades u opiniones, estamos generando momentos que transmitirán el mensaje positivo a nuestra autoestima.

 

Cómo poner aprender a poner límites

Trabajar con pensamientos

Aunque pueda parecer lo contrario, a la hora de poner límites una de las cosas que tenemos que trabajarnos son nuestros pensamientos ¿por qué? Porque ellos van a tener una de las claves más importantes a la hora de conseguir llevar a cabo el límite que queríamos o no. Los pensamientos son uno de los grandes antecedentes de la conducta motora, tanto de la conducta adaptativa, como de la conducta desadaptativa. Por lo tanto, antes de plantearnos poner cualquier límite tenemos que ser conscientes de las ideas, creencias, que lo sostienen y trabajar previamente para que éstos no sólo no sean impedimento, sino que nos ayuden a poner el límite que queremos.

Aprender a regular nuestras emociones

Como cualquier cambio a nivel de crecimiento personal, el poner límites va a requerir un trabajo en nuestras emociones. Al fin y al cabo, cuando hacemos cosas, sentimos en función de lo que las diferentes conductas nos van a provocar. Por lo tanto, es imprescindible tener en cuenta nuestras emociones a la hora de empezar a poner límites, ya que éstas van a estar presentes y nos van a influir en el momento de llevarlo a cabo. Anticiparse y contar con herramientas de gestión emocional va a ser nuestro gran aliado para gestionar el correlato emocional, desde técnicas de relajación tradicionales hasta técnicas de meditación y estar en el presente. La mejor es la que sepas, conozcas y te funcione.

Ir poco a poco, cambio conductual

Quizás el tip o consejo más importante que te vamos a transmitir hoy empieza por: ve poco a poco. Lógicamente, cualquier cambio psicológico tiene que conllevar un cambio conductual ya que, si no, no estaríamos hablando de un cambio significativo. Sin embargo, cuando hablamos de límites es fácil imaginarse un escenario donde vamos como vikingos cercenando relaciones y batallando agresivamente con todo lo que nos encontremos. Y la realidad de poner límites sanos no puede estar más alejada de esta imagen. Poner límites implica, lo primero, empatía y eso ya va a reducir nuestra sed de batallar, y lo segundo, ser consecuente con la dificultad e ir poco a poco. Como todo, poner límites requiere ir enfrentándonos de manera gradual a diferentes objetivos e ir ganando terreno em cada paso. Pero, sobre todo, tener en cuenta que el poner límites es algo que se construye con el tiempo y que va cambiando a lo largo de nuestra vida.

 

Si crees que aprender a poner límites es una asignatura pendiente y necesitas una ayuda extra, no dudes en contactar con nosotras pinchando aquí

firma sara