¿Cuántas veces has escuchado eso de qué quejarse no está bien? Personalmente, nosotras muchas, muchas veces. De hecho, he llegado a escuchar verdaderas barbaridades respecto a la gente que tiende a quejarse a menudo. Y aunque es compresible que en determinadas situaciones a las personas de alrededor nos genere cierto malestar, la queja tiene algunos puntos que bien llevados pueden resultar positivos. Sí, lo has leído bien quejarse puede ser positivo.

¿Quieres saber por qué? En el artículo de hoy hablamos sobre la queja y porqué quejarse puede ser positivo siempre y cuando se den algunos factores.

 

¿Por qué está tan mal vista la queja?

Vamos a empezar por el principio, ¿por qué nos parece tan mal que la gente que queje? Generalmente la queja suele suscitar estas emociones desagradables en los demás porque a través de ella estamos expresando nuestro propio malestar sin darle solución. Y en las otras personas puede provocar una sensación incómoda al presentarles un sufrimiento que no pueden hacer nada por cambiar o que no ven en la otra persona la iniciativa para hacerlo.

Por lo tanto, el punto clave sobre porqué molesta tanto la queja ajena es la inacción a la que muchas veces va asociada. Y es que esta inacción ya sea percibida o real, genera sensación de problema sin resolver. Decir que los problemas sin resolver es algo que puede costarnos o no, va a depender de cada uno de nosotros, pero sí es cierto que en general nos hace sentir incómodos. A algunos de nosotros nos puede generar culpa por ver a otra persona pasarlo mal sin hacer nada, a otros nos pude producir enfado ver a otra persona hablar de lo negativo y no movilizarse para cambiarlo, a otros les puede generar tristeza observar el malestar ajeno sin aparente solución… Pero siempre (cuando nos molesta la queja ajena) el denominador común va a ser una sensación desagradable. Por ello, la activación conductual es tan importante.

Si quieres saber más sobre la importancia del trabajo conductual, puedes leer nuestro artículo sobre ello pinchando aquí.

Podría sernos útil incluso preguntarnos qué significan las emociones que nos aparecen cuando las personas de nuestro alrededor se quejan. Ya que cuando aparece una emoción, nos sea agradable o no, tiene un significado. Cada emoción cumple una función y quizás analizar qué aparece y porqué nos sea de utilidad para nuestro propio bienestar. Pero profundizaremos sobre esto en un artículo más adelante.

quejarse puede ser positivo

¿Quejarse puede ser positivo? Nuestra opinión

Bien, vamos a meternos en el meollo de la cuestión ¿quejarse puede ser positivo o no? Nuestra respuesta es que sí, quejarse puede llegar a ser positivo si se cumplen determinadas condiciones. Por supuesto os vamos a explicar qué condiciones se tienen que dar para que la queja pueda aportarnos cosas positivas, pero primero necesitamos entender que puede tener de bueno la queja.

¿Por qué quejarse puede ser positivo? Porque nos permite algo muy importante a nivel emocional: expresar nuestras emociones. Y es este el motivo por el que muchas personas “se enganchan” a la queja. Cuando nos quejamos, y sobre todo si lo hacemos enérgicamente, estamos expresando nuestras emociones y esa expresión nos permite procesarlas y poder aliviarlas de manera relativamente sana. Es lo que muchos psicólogos llamamos la ventilación emocional, dejamos salir nuestras emociones y esto nos ayuda a darles sentido y aliviarlas. Sin embargo, esto tiene un posible contrapunto negativo y es el pensamiento en bucle. Cuando hablamos sin parar del mismo tema y se convierte en una conversación en círculos, corremos el peligro de obsesionarnos con el tema.

Esto sucede porque al no buscar una solución específica o una resolución emocional, giramos en bucle sobre los mismos aspectos y obtenemos el alivio en eso, no en el procesamiento de lo que ha ocurrido. Así llegamos a un punto práctico y de gran interés respecto a este tema. Si sostenemos como lo hacemos que quejarse puede ser positivo, pero si se cumplen unas condiciones determinadas, es importante saber cuáles son estas condiciones. Y en realidad, son muchas menos de las que parecen, pero son de gran importancia.

  1. El momento de ventilación emocional o de desahogo tiene un tiempo determinado. Lógicamente no hay un tiempo exacto y medido para poder desahogarse, pero si evitar las conversaciones en bucle y repetir lo mismo durante horas sin parar. Cuando le estás dando vueltas a lo mismo y ya os obtenido alivio, es momento de pasar a las siguientes fases.
  2. Tiene que haber un cierre a la queja. Y con cierra no significa siempre una solución explícita, pero sí una conclusión. Si cuando me quejo y me quedo tranquilo, lo expreso y me permito experienciarlo, tengo una sensación de inicio y final y eso ayuda a aliviar, pero también a cerrar.
  3. Si existe un cambio posible, al nivel que estemos preparados, también es importante empezar a prepararnos para él e ir haciendo pequeños pasos que nos acerquen a nuestra meta. No en todas las ocasiones vamos a necesitar grandes planificaciones, pero para los cambios más grandes podemos partirlos para que nos sean más fáciles.

firma sara