Muchas personas llegan a consulta después de numerosas visitas al médico, pruebas sin resultados y pocas respuestas. Sin embargo, los síntomas persisten: presión en el pecho, mareos, dolores de cabeza, problemas digestivos. Cuando esto sucede, nos genera una sensación de incomprensión importante y de abandono por el sistema de salud que no es capaz de ofrecernos una respuesta. Sin embargo, es importante tener en cuenta que, en muchos casos, el origen de todas estas señales es la ansiedad y no una enfermedad física.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la ansiedad es uno de los problemas de salud mental más frecuentes en la población adulta. ¿Por qué a veces es tan complicado detectarla siendo estando tan presente en nuestra sociedad actual? Como todo, existen diferentes variables que pueden estar influyendo en este hecho. Pero para nosotras una de las principales dificultades que encuentran a la hora de detectar la ansiedad y que es clave para comprender este fenómeno es que la aparición de este problema de salud mental se manifiesta a través de síntomas físicos.
Por ello, en este artículo te explicamos cuáles son los síntomas físicos de la ansiedad que más se confunden con otras enfermedades y cuándo conviene acudir a un profesional.
Síntomas físicos de la ansiedad: ¿Por qué son producidos por la ansiedad?
A menudo, se confunde la ansiedad con simplemente “estar nervioso”. Sin embargo, ese estar nervioso es en realidad una activación del sistema nervioso que nos avisa de posibles amenazas para prepararnos ante el peligro. Cuando el cerebro detecta estas amenazas, ya sean reales o percibidas, el cuerpo pone en marcha una serie de respuestas que facilitan una huida o escape. Este mecanismo nos resulta útil si tenemos que reaccionar rápido, pero a menudo nos encontramos con que el cuerpo permanece en ese estado de alerta durante más tiempo del necesario. Ahí es cuando aparecen los síntomas físicos persistentes.
Además, es importante entender qué ocurre con esta preparación física de nuestro cuerpo cuando hay ansiedad. Y es que, el cuerpo ese prepara para hacer frente a una amenaza física que no llega. Pero sí los cambios físicos, es por ese motivo que a veces sentimos síntomas que no identificamos la causa (por ejemplo, hormigueo en las extremidades que sucede por un aumento de la sangre en esta zona para poder correr con mayor velocidad).

¿Qué síntomas son los más habituales y a qué se deben?
Ahora que ya sabemos en qué consiste, vamos a ver cuáles son esos síntomas físicos de la ansiedad y, sobre todo, a que se deben realmente.
- Presión en el pecho. Solemos confundirlo con problemas cardíacos y es uno de los síntomas que puede asustarnos. Podemos sentirlo como opresión, pinchazos, sensación de falta de aire o palpitaciones. Suele deberse a tensión muscular en la zona torácica, hiperventilación o taquicardia como resultado de la activación del sistema nervioso ante ese peligro percibido.
- Mareos. La hiperventilación altera los niveles de oxígeno en sangre, lo que puede provocar sensación de desmayo o inestabilidad. A menudo, estos síntomas se confunden con problemas cardíacos o neurológicos, lo que alimenta el miedo y aumenta a su vez la ansiedad.
- Malestar digestivo. El sistema digestivo y el sistema nervioso están profundamente conectados, por lo que la ansiedad puede provocar náuseas, dolor abdominal, diarrea o estreñimiento, etc.
- Tensión muscular: El sistema de alerta que es la ansiedad busca una huida rápida de las situaciones amenazantes, por lo que tensa y prepara los músculos para correr. Esa contracción muscular mantenida puede provocar dolor y tensión. Algunas de las zonas donde lo puede provocar son el cuello, la mandíbula, la espalda o los hombros, provocando incluso dolores de cabeza tensionales.
En todos estos casos, y siempre que se trate de una duda médica, es recomendable descartar posibles causas médicas. No obstante, si las pruebas son normales, los síntomas aparecen en momentos de estrés y desaparecen en vacaciones o momentos de menor preocupación, hay una preocupación persistente por algún tema en específico como la salud, la familia, el trabajo o cualquier otro, etc., es probable que la ansiedad tenga mucho que ver.
El cuerpo reacciona de forma real a todas las situaciones que nos resulten amenazantes y al estrés mantenido. El dolor es real, los síntomas son reales. Trabajar la ansiedad en terapia puede ayudarte a reducir esta activación, entender por qué ha aparecido, aliviar los síntomas y recuperar la sensación de bienestar. Los síntomas de ansiedad pueden ser muy intensos y preocupantes, pero entender lo que ocurre alivia significativamente el malestar.
Si te sientes identificado/a con alguno de estos síntomas y has descartado causas médicas, puedes contactar con nosotras pinchando aquí. Te llamaremos para escucharte, conocer tu caso y valorar qué ayuda es la que necesitas para resolver tu situación de la mejor manera posible.
