Ejercicios para fortalecer la memoria. Cada vez las personas estamos más interesadas en mejorar nuestro rendimiento cognitivo, no sólo como una forma de mejorar en el presente, sino también como una manera de prevenir posibles dificultades en el futuro. Por todos son conocidas enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o las demencias, pero no sólo se trata de prevenir o mitigar estas afecciones, sino también de buscar enlentecer el proceso normal de deterioro cognitivo asociado a la edad. Incluso, muchos también buscan conocer su rendimiento cognitivo para aprovechar sus puntos fuertes y potenciarlos y mitigar sus puntos débiles.
Si quieres saber más sobre en qué consiste una evaluación neuropsicológica, puedes leer nuestro artículo sobre ello pinchando aquí.
Así que con el objetivo del artículo que os traemos esta semana es enseñaros algunos ejercicios que incluir es vuestro día a día que os ayudarán a fortalecer una de las funciones cognitivas más importantes. Esta función cognitiva es la memoria.
¿Qué entendemos por memoria?
Antes de meternos a explicarte los ejercicios para fortalecer la memoria, es necesario que entendamos en qué consiste esta función cognitiva. Así pues, la memoria es una de las funciones cognitivas más fundamentales del ser humano. En términos generales podríamos decir que es la capacidad que tenemos para codificar, almacenar y recuperar información. Es decir, la memoria se encarga de procesar y entender la información (codificar), guardarla en los almacenes específicos (almacenar) y recordar la información más adelante (recuperar). Gracias a que podemos realizar estos procesos con la información, podemos aprender, tomar decisiones, reconocer caras, tener conocimiento sobre el mundo, recordar experiencias pasadas y, por lo tanto, planificar el futuro.
Desde la psicología, la memoria no se entiende como un sistema único, sino como un conjunto de procesos y estructuras que trabajan de forma interconectada. La memoria se suele clasificar en varios tipos, dependiendo de su duración en el tiempo y del tipo de información concreta con el que estemos tratando. Teniendo en cuenta la duración en el tiempo podríamos hablar de tres almacenes principales:
- Memoria sensorial, que registra de manera muy breve la información que recibimos a través de los sentidos.
- Memoria a corto plazo que permite retener temporalmente información mientras la utilizamos, como al recordar un número de teléfono justo antes de marcarlo.
- Memoria a largo plazo, que almacena conocimientos, habilidades y recuerdos de manera más duradera.
Además del tiempo, es importante también hablar sobre la clasificación que toma como criterio el tipo de información que se almacena. En concreto, ésta se divide en dos grandes grupos teniendo la memoria declarativa y la memoria procedimental. La primera hace referencia a la información sobre el mundo y sobre nuestras propias vivencias, es decir, toda la que podemos contar de alguna manera. La segunda, sin embargo, hace referencia a la información referente a cómo se realizan las acciones complejas como tocar el piano o montar en bicicleta.
Ejercicios para fortalecer la memoria

Ahora que ya sabemos en qué consiste esta función cognitiva tan importante, vamos a ver tres ejercicios para fortalecer la memoria en nuestro día a día. Estos ejercicios están pensados para realizarse por personas que no tienen daño cognitivo ni ninguna dificultad asociada a esta función cognitiva. Por lo que, si este es tu caso, lo mejor es que consultes con un profesional que pueda realizar una rehabilitación específica para tu caso.
- Asociación de palabras con imágenes. El objetivo de este ejercicios es entrenar la memoria de tipo asociativo, creando conexiones entre diferentes conceptos y/o imágenes. Podemos hacerlo realizando una lista de palabras que no tengan relación entre sí y luego inventar una pequeña historia que las una. A medida que lo vayas repitiendo en varios días puedes ir aumentando la lista de palabras y subiendo así el nivel de dificultad. Además, también puedes hacerlo en formato visual, con imágenes específicas para las palabras (o incluso sólo con las imágenes).
- Repetición en el tiempo. Es una técnica que implica repasar información en intervalos crecientes de tiempo. Por ejemplo, estos intervalos pueden ir aumentando primero al día siguiente, después a los tres días y por último a la semana o a las dos semanas. Para ello, se realiza una lista de palabras o de conceptos a memorizar y se van repitiendo hasta memorizar. Una vez memorizados, se recuerda la lista en estos intervalos temporales. También podemos ir subiendo el nivel haciendo cada vez listas con más palabras.
- Recuerdo activo de mi día. Este ejercicio consiste en dedicar al final del día unos minutos a recordar de forma activa todo lo que hemos hecho o hemos aprendido. Puede ser desde conversaciones que hemos tenido, todas las tareas que hemos realizado, lo que hemos comido, etc. Podemos recordarlo “a viva voz” o irlo apuntando en un cuaderno y observar le evolución en cuanto a cantidad de detalles que somos capaces de recordar.
