Hoy en día la psicología infantil está bastante en auge. Por fortuna, cada vez son más los adultos que conviven con menores en su vida personal o profesional, que ven la necesidad del trabajo psicológico con los menores que tienen dificultades emocionales. Uno de los más habituales es la ansiedad. Por ello, en el artículo de hoy os queremos hablar sobre cómo ayudar a un niño con ansiedad.

 

¿Qué es la ansiedad?

Antes de ver cómo ayudar a un niño con ansiedad, es importante entender qué es. La ansiedad es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones que percibimos como amenazantes o estresantes. En pequeñas dosis, es útil: nos mantiene alerta, nos ayuda a reaccionar y afrontar desafíos. El problema surge cuando esa sensación se vuelve constante, aparece sin motivos claros o interfiere con nuestra vida diaria. Entonces, deja de ser una aliada y puede convertirse en una carga.

Quien experimenta ansiedad puede sentir una inquietud persistente, dificultad para concentrarse, palpitaciones, tensión muscular o la sensación de que “algo malo va a pasar”. A veces, cuesta poner en palabras lo que ocurre internamente; es como si la mente estuviera en modo alarma permanente sin un peligro real al que responder. Esto puede generar cansancio, irritabilidad e incluso evitar actividades cotidianas por miedo o preocupación.

 

¿Cómo es la ansiedad en niños?

Aunque estemos hablando del mismo problema, la ansiedad en la infancia puede ser más difícil de detectar porque los niños no siempre saben expresar lo que sienten con palabras. A diferencia de los adultos (o incluso algunos adolescentes), que suelen describir preocupación o miedo, los niños pueden mostrar su malestar más claramente a través del comportamiento o del cuerpo.

cómo ayudar a un niño con ansiedad

Un niño con ansiedad puede quejarse de dolores de tripa o de cabeza en momentos cotidianos en los que antes no mostraba ningún malestar. Algunos de los más habituales son: antes de ir al colegio, al tener que separarse de sus padres, antes de ir a dormir, etc. También se puede observar cómo tienen rabietas más intensas de lo habitual o muestran miedo ante situaciones que antes no le incomodaban. Además, también es común que aparezcan dificultades para dormir, irritabilidad o llanto sin motivo aparente.

En ocasiones estos síntomas pueden pasar desapercibidos en su comienzo o pasar por manías, pero es importante entender que estos signos no son “manías” ni conductas disruptivas. La ansiedad infantil es una forma de decir: “algo me preocupa y no sé qué hacer con ello”. Por ello, el entorno familiar y escolar juega un papel clave en su gestión.

 

Cómo ayudar a un niño con ansiedad en 5 pasos

Ahora que ya sabemos qué es la ansiedad y cómo se presenta en los niños, vamos a ver cómo ayudar a un niño con ansiedad en cinco pasos. Sin embargo, es importante destacar que, aunque llevemos a cabo estos cinco pasos, puede que no sea suficiente. Como padres o adultos a cargo de menores con ansiedad, debemos recordar que no tenemos la solución. En esos casos, es importante que consultéis con un profesional que os pueda asesorar adecuadamente como hacemos en Camina Psicología. Si quieres, puedes contactar con nosotras pinchando aquí y te ayudaremos a valorar el caso del niño por el que estés preocupado.

  1. Escuchar sin juzgar. Aunque suene a tópico, lo primero que tenemos que hacer es permitir que el niño exprese lo que siente, aunque no tenga las palabras exactas. Escuchar con calma y validar sus emociones puede hacer que se sienta seguro y comprendido y quiera seguir comunicándose con nosotros o con otros adultos.
  2. Nombrar las emociones. Al igual que con otros problemas de carácter emocional para resolver cómo ayudar a un niño con ansiedad, es importante ayudarle a poner nombre a lo que siente: miedo, nervios, preocupación. Cuando un niño identifica su emoción, deja de ser algo difuso y empieza a ser algo que puede entender y manejar. Además, a nosotros como adultos nos empieza a dar pistas de por dónde tenemos que continuar ayudándole.
  3. Crear rutinas y seguridad. Cualquier niño necesita rutinas para poder desarrollarse de manera adecuada, pero los niños con ansiedad necesitan más previsibilidad para fomentar la calma. Tener rutinas claras (hora de dormir, estudiar, jugar) y anticipar cambios importantes les da un sentido de control sobre su mundo y les permite anticiparse.
  4. Enseñar estrategias de calma. Ayudarles con ejercicios concretos a bajar la intensidad de sus emociones, va a ser muy importante para que ellos se sientan más tranquilos y su ansiedad disminuyan. Practicar juntos técnicas sencillas como la respiración profunda, contar hasta diez o imaginar un lugar tranquilo.
  5. Dar ejemplo y pedir ayuda si es necesario. Por último, como ya comentábamos al inicio de este apartado, es importante que valoremos la ayuda profesional. Debemos tener en cuenta además que los niños no siempre tienen la capacidad de valorar cuando necesitan una ayuda más significativa. Por lo que tenemos que ser los adultos a su alrededor los que nos hagamos cargo de esto.

firma sara