Actualmente, la importancia que se le da a la neuropsicología y a comprender el funcionamiento de nuestro cerebro esta en aumento. Afortunadamente, empezamos a ser conscientes de la gran influencia que tiene el rendimiento cognitivo en nuestro desarrollo y, por supuesto, en el de los más pequeños. Sin embargo, como ocurre con otros muchos aspectos, no siempre se tiene a disposición información específica que nos ayude a comprender nuestros casos reales. Así que no es de extrañar que muchas veces acudáis a consulta con la duda de si debo hacerle una evaluación neuropsicológica a mi hijo o necesita otro tipo de ayuda.
¿Qué es una evaluación neuropsicológica?
Antes de resolver si debo hacerle una evaluación neuropsicológica a mi hijo, es importante saber qué es. Una evaluación neuropsicológica es un proceso clínico y científico que tiene como objetivo analizar el funcionamiento del cerebro a través del estudio de las capacidades cognitivas de una persona, así como su conducta y sus emociones. Su finalidad es identificar posibles alteraciones en el funcionamiento cerebral que puedan estar afectando la vida diaria, el aprendizaje o la conducta.
Durante la evaluación, el profesional encargado aplica una serie de pruebas estandarizadas que miden distintas funciones cognitivas, como la atención, la memoria, el lenguaje, las habilidades visoespaciales, las funciones ejecutivas, la velocidad de procesamiento y el razonamiento. Además, se exploran aspectos emocionales y conductuales, ya que estos pueden influir o verse afectados por el funcionamiento cerebral.
La evaluación neuropsicológica se utiliza en diversos contextos: diagnóstico de trastornos neurológicos (como demencias, traumatismos craneoencefálicos, epilepsia o accidentes cerebrovasculares), trastornos del neurodesarrollo (como TDAH o dislexia), trastornos psiquiátricos y seguimiento de tratamientos médicos o quirúrgicos. Además, no hay una edad para realizarlas, sino que se pueden necesitar en cualquier momento de la vida en función a lo que se precise valorar.

¿Debo hacerle una evaluación neuropsicológica a mi hijo?
Bien, vamos a meternos en el meollo cómo sé si debo hacerle una evaluación neuropsicológica a mi hijo o no. Lo primero que debemos tener en mente es que las evaluaciones neuropsicológicas no sólo sirven para detectar dificultades o trastornos del neurodesarrollo, sino que también son útiles para conocer el perfil cognitivo y adaptar el aprendizaje a éste. Por lo que muchas veces se realizan evaluaciones con este objetivo, aunque no haya una necesidad clínica o educativa específica detrás.
Si quieres saber más sobre para qué sirve una evaluación neuropsicológica, puedes leer nuestro artículo sobre el tema pinchando aquí.
Sin embargo, va a haber aspectos o señales que si que nos indican que hay una necesidad de valoración neuropsicológica detrás. Señales que nos indicarían que sí debo hacerle una evaluación neuropsicológica a mi hijo para ver qué está pasando y si necesita ayuda de algún tipo.
Tiene dificultades escolares importantes
Las dificultades a nivel escolar es uno de los primeros síntomas que no debe llamar la atención. Cuando u niño o un adolescente que, a pesar de estudiar y hacer las tareas escolares con regularidad, no consigue el rendimiento mínimo para sacar el curso adelante, debe hacernos sospechar que algo está ocurriendo. Los niños o adolescentes que dedican una cantidad de tiempo desorbitada para su nivel educativo, aun consiguiendo aprobar, también podrían beneficiarse de una evaluación neuropsicológica que arroje luz sobre su rendimiento.
Tiene dificultades en su comportamiento que no se solucionan de otra manera
Muchos problemas de conducta vienen producidos por dificultades a nivel cognitivo, ya sea a nivel atencional, de impulsividad o de cualquier otra índole. Por ello, cuando existen dificultades significativas en este nivel que no se solucionan con un buen ajuste en las herramientas educativas de los padres o del centro escolar, puede indicar que la dificultad vaya más allá de una cuestión de aprendizaje. En esos casos, es necesario plantearse que sí debo hacerle una evaluación neuropsicológica a mi hijo y ver si está causando los problemas de índole conductual.
Le cuesta socializar y no consigue aprender estrategias
Por último, otro de los aspectos importantes que nos debe hacernos plantearnos que debo hacerle una evaluación neuropsicológica a mi hijo es la presencia de problemas sociales. La interacción con los iguales no es un proceso sencillo y cada niño o adolescente tiene su propio ritmo. Sin embargo, si observamos que a pesar de todos sus esfuerzos no consigue aprender las habilidades necesarias y no conecta con ningún igual en los diferentes entornos en los que se desarrolla, es necesario que valoremos si hay alguna cuestión neuropsicológica detrás.
Si lo que hemos hablado en este artículo resuena contigo y crees que tu hijo puede necesitar una evaluación neuropsicológica y quieres que un profesional te ayude a valorar esta opción, no dudes en contactar con nosotras. Te escucharemos y ayudaremos a determinar qué es lo que más va a ayudar a tu hijo.
