La terapia psicológica es un proceso en el que el objetivo es que la persona obtenga un mayor bienestar psicológico y emocional. Para ello es necesario exponer aquellos episodios y situaciones que más nos duelen y a sí poder aprender a convivir con ellos de manera diferente. Aunque a largo plazo ese esfuerzo emocional merece la pena, exponerse a abrirse de esa manera con una persona desconocida no es nada fácil. Así que, cuando lo hacemos y sale bien es una relación que tiene mucha importancia. De hecho, es por este hecho y por otros factores, la relación terapéutica es tan especial. Por lo que podemos imaginar que el cambio de psicólogo es algo que la gran mayoría de pacientes quiere evitar. Sin embargo, hay en determinados momentos en el que ese cambio se hace imprescindible para la mejoría terapéutica.
¿Quieres saber cuáles son? En el artículo de hoy hablamos sobre cuándo es necesario ir al psicólogo.
¿Por qué es tan difícil el cambio? El vínculo terapéutico
Vamos a empezar por el principio, explicando qué es esto del vínculo terapéutico que lo hace tan importante. Bien, en las profesiones asistenciales (y en la psicología de manera específica) nos referimos al vínculo terapéutico para describir la relación de confianza, colaboración y entendimiento mutuo que se establece entre el profesional y el paciente durante un proceso terapéutico. Así, estamos hablando de la relación, pero no de cualquier relación porque esas características la hacen una relación especial. De hecho, en un gran número de estudios científicos aparece como una de las variables con mayor influencia en el éxito terapéutico con independencia del tipo de terapia que se realice.
Por lo que teniendo en cuenta el tipo de relación que se establece entre psicólogo y paciente, podemos entender la importancia que tiene para la terapia. Y en este caso hablamos de la mejoría en sentido cuantitativo, pero hay también una cuestión cuantitativa de suma importancia. Y esta es la sensación de seguridad emocional. Cuando encuentras a una persona que te escucha, no te juzga y te acepta incondicionalmente, el vínculo cobra una importancia emocional para ti inigualable.
Si quieres saber más sobre qué esperar de la psicoterapia, puedes consultar nuestro artículo sobre ello pinchando aquí
¿Cuándo es necesario cambiar de psicólogo?

Entonces si el vínculo es tan importante y tiene una significación tan crucial para los pacientes ¿porqué cambiar de terapeuta? Pues es una pregunta que encierra mucha lógica, pero que deja de tener en cuenta que la terapia es un proceso complejo y por lo tanto su evolución puede ser muy diversa. En esta diversidad y para responder la pegunta cuando es necesario cambiar de psicólogo, vamos a destacar los motivos que tienen mayor peso para tomar esta decisión tanto por el paciente como por su psicólogo. En este artículo excluimos las situaciones de malas prácticas.
- Se ha abierto un tema para el que tu psicólogo no tiene formación. Este es un caso que suele generar mucho malestar puesto que ocurre sin control y muchas veces de manera imprevista y hace que la terapia tenga que tomar otro rumbo diferente. En algunas ocasiones se puede decidir continuar terminando el resto de los objetivos para derivar después, pero eventualmente significar un cambio de terapeuta.
- Te estás estancando y no consigues mejorar. La terapia tiene que ser eficaz y eso implica que el paciente salga mejor de lo que entra y que se consigue una mejoría significativa. Dependiendo del caso puede llevar más o menos tiempo, pero en algún momento tiene que ocurrir. Por lo que uno de los motivos de cuando es necesario cambiar de psicólogo es cuando esa mejoría no termina de llegar.
- Existe un conflicto de intereses que era desconocido hasta el momento. Porque si, a veces ocurre que cuando ya se ha iniciado el trabajo terapéutico aparece un conflicto de intereses que por diferentes motivos era desconocido. En ese caso es posible que la relación terapéutica no pueda continuar por el bien de ambos.
Estoy en esa situación ¿Qué puedo hacer?
Generalmente en las situaciones que hemos relatado, el psicólogo suele abordar también el tema si lo ha empezado a detectar por lo que es posible que él o ella mismo te proponga el tema en consulta. De hecho, en estas situaciones la mejor forma de abordarlo es hablándolo explícitamente en sesión, aunque seas tú quién tenga que exponerlo (porque sí, somos humanos y se nos puede escapar).
Una vez que se ha planteado el tema en consulta puede haber dos opciones para resolver cuando es necesario cambiar de psicólogo y si ese fuese el caso. Una de ellas es que se analice conjuntamente y se establezcan nuevas metas y/o nuevas estrategias para alcanzarlos teniendo en cuenta lo que no estaba funcionando. La segunda es decidir cerrar esta etapa terapéutica, teniendo una última sesión de cierra que permita hacer recorrido por cómo ha sido el proceso y lo que quedaría pendiente de trabajar. De esta manera la persona y el psicólogo pueden hacer cierra y se puede empezar la siguiente terapia.
