En muchas ocasiones en consulta hablamos sobre nuestra relaciones personales y cómo estas están funcionando. No siempre es un motivo de trabajo terapéutico, porque no siempre están haciendo daño o nos resultan dañinas. Sin embargo, cuando las relaciones personales nos generan algún tipo de malestar es un tema que preocupa mucho y que se convierte en objetivo terapéutico. Los motivos son muy variados, pero hay algunos que tienden a repetirse con cierta frecuencia. Uno de los que más habitualmente aparece en las sesiones es la sensación de que doy demasiado de mí a los demás. Y es una sensación que genera mucho dolor.

Así que en el artículo de hoy vamos a hablar de esa sensación de que doy más de mí a los demás y, sobre todo, de qué podemos hacer nosotros para cambiar esta situación.

 

¿Qué significa doy demasiado de mí a los demás?

Antes de hablaros sobre las diferentes cosas que podemos hacer para contrarrestar esta situación, es importante entender porqué la sensación de que doy demasiado de mí a los demás genera tanto dolor. Como todo en psicología, cada persona y cada situación van a tener una explicación personalizada porque entender los motivos específicos implica analizar todas las variables personales y contextuales implicadas. Sin embargo, sí que hay factores comunes que no pueden ayudar a entender la generalidad de esta situación.

El primer factor que queremos destacar para entender la sensación de doy demasiado de mí a los demás son las expectativas. Sí, en muchas ocasiones esa sensación de dar de más viene dada porque pensamos en que como norma social el comportamiento en las relaciones es de una manera. Cuando las personas de nuestro alrededor no cumplen con ese listón que nosotros hemos establecido como norma no escrita, es cuando se nos genera esa sensación dolorosa.

Otro punto que va a ser importante para que se genere esta sensación va a ser nuestra propia autoestima y la necesidad de aprobación externa que tengamos. Muchas veces el dar continuamente en nuestras relaciones se produce porque estamos buscando la aprobación externa y “asegurarnos” que esas personas nos quieren y nos valoran.

Por último, también queríamos hablar de un factor importante como las creencias que tenemos sobre el mundo que nos rodea, incluyendo el aspecto social. Si sostenemos ideas muy exigentes acerca de cómo Eben ser las relaciones y lo que se debe hacer o no por los demás, es mas probable que caigamos en “sobretrabajar” y hagamos continuamente de más.

 

¿Qué puedo hacer para cambiarlo?

Vamos al lío. ¿Qué podemos hacer para no tener la sensación de que doy demasiado de mí a los demás? Aunque un análisis personalizado dará más en el clavo con la estrategias a seguir, a continuación, os explicamos cuatro que seguro os van a ayudar a este propósito.

doy demasiado de mí a los demás

Trabaja tus pensamientos: expectativas e interpretaciones

Como veíamos anteriormente en este artículo, los pensamientos cobran mucha importancia tanto en forma de expectativas como de creencias e interpretaciones que tenemos sobre el mundo social en el que vivimos. Si trabajamos cognitivamente para que estas ideas sean adaptativas, se nos producirá mucho menos esta sensación.

Pon límites a tus relaciones en función a como sean

En mucho casos nos encontramos que las personas que tienen la sensación de dar continuamente de más en las relaciones tienden a comportarse de la misma manera con todas ellas. Es decir, que cuido de la misma manera a mi amiga que me apoya siempre que a mi vecina la del quinto que veo de tanto en tanto. Aunque esto sea una exageración cómica habla de la realidad de muchas personas y es que cuando esa otra persona se comporta en base a la relación real que tenemos, nos duele.

Si quieres saber más sobre la importancia de aprender a poner límites, puedes leer nuestro artículo sobre ello pinchando aquí

Busca la reciprocidad y ajusta tu comportamiento

Otro aspecto que nos va a ayudar con la sensación de que doy demasiado de mí a los demás es intentar hacer más recíprocas nuestras relaciones. Es decir, que los cuidados en las relaciones se vuelvan cada vez más equitativos. ¿Y cómo se hace esto? O bien podemos comunicar cómo nos sentimos para que la otra persona pueda justar su comportamiento o bien cambiando nuestra propia conducta. De esta manera, esta sensación irá disminuyendo a medida que haya menos momentos de conflicto.

Trabaja con la culpa y con el miedo

Por último, no queríamos terminar este artículo sin hablar con el trabajo emocional. Porque cuando trabajamos tanto pensamientos como conductas, nuestras emociones seguramente van a verse afectadas. Al fin y al cabo, no somos de hielo y las cosas nos afectan. Así que si realmente vas a poner en práctica lo comentado en este artículo es importante que también trabajes con estas emociones que se pueden producir.

 

Si sientes que tienes dificultades en este tema o cualquier otro y te ayudemos a valorar cual es la mejor opción para ti, puedes contactarnos pinchando aquí.

firma sara