¿Alguna vez has escuchado hablar sobre asertividad? Actualmente es un término del que se habla con relativa frecuencia, ya que está estrechamente relacionado con los límites. Sin embargo, al igual que ocurre con ostros aspectos de la psicología, cuando se habla sobre algún aspecto no siempre se habla con la profundidad adecuada para poder abarcar todo lo que realmente implica. En concreto, en el caso de la asertividad y los límites, es necesario también hablar sobre los derechos asertivos. Por ello, hemos decidido dedicar el artículo de esta semana a hablar sobre los derechos asertivos.

 

¿Qué es la asertividad?

Antes de hablar sobre los derechos asertivos, es necesario aclarar de forma breve qué es la asertividad. Según la Real Academia Española (RAE), la asertividad se define como la cualidad de ser asertivo, es decir, de expresar las propias opiniones y sentimientos de manera firme y segura, respetando los derechos de los demás. Por lo tanto, la asertividad se trata de una forma de interactuar con los demás que implicaría dos aspectos principales:

  1. La defensa de nuestras opiniones y sentimientos
  2. El respecto de las opiniones y sentimientos de aquellos con los que interactuamos

¿Dónde entran los derechos asertivos en todo esto? Pues bien, los derechos asertivos suponen una de las bases de la asertividad, ya que sientan las “normas” implícitas de lo que nos pueden exigir o nosotros podemos defender como nuestro a la hora de relacionarnos. Desde luego, aplican a ambas personas en las relaciones interpersonales, pero somos nosotros los que tenemos que aprender a interiorizar los nuestros y protegerlos.

 

Derechos asertivos

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Ahora que ya tenemos una noción de lo que es la asertividad, vamos a meternos de lleno al tema que nos ocupa hoy: los derechos asertivos. Cabe destacar, sin embargo, que es posible que según con quién habléis os hable de derechos asertivos diferentes a los que os proponemos nosotras y es que en función de cómo los entiendas pueden salir unos u otros. Esto no quiere decir que cambien en el fondo lo que significan, sino que la forma de entender y explicar la psicología hace que se exprese de manera diferentes lo que de fondo es lo mismo.

  • Ser tratado con respeto y dignidad. El primero de los derechos asertivos que queremos destacar es el de ser tratado con respeto, ya que implica la base del resto de los derechos asertivos. Éste habla sobre nuestro derecho a ser tratados de manera correcta a pesar de los conflicto o desencuentros en los que podamos vernos envueltos.
  • Tener y expresar tus propios sentimientos, opiniones y creencias. Otro de los derechos asertivos más importantes es el de tener y expresa ideas, opiniones, sentimientos, etc. Esto implica, además, que podemos discrepar de los demás sin que se nos falte al respeto por ello.
  • Equivocarte y cometer errores. Continuando con los derechos asertivos es importante hablar sobre nuestro derecho a cometer errores sin que se nos tenga que agredir por ello. Lógicamente los errores conllevan una responsabilidad por nuestra parte, pero eso no nos hace menos merecedores de respeto.
  • Cambiar de opinión. Aunque parezca algo obvio, en muchas interacciones sociales se nos olvida que tenemos el derecho a cambiar de opinión y querer, opinar o sentir de manera diferente de cómo lo hacíamos en principio.
  • Decir “no” sin sentirte culpable. Este sin duda es uno de los derechos asertivos que más se conocen, pero que menos se practican. Y es que decir que no le resultar difícil a muchas personas y, en ocasiones, cuando se hace se siente culpa. Pero es importante que sepamos que es nuestro derecho negarnos a hacer cosas que no queremos.
  • Pedir lo que quieres (sabiendo que la otra persona puede negarse). En las relaciones interpersonales van a llegar determinados momentos en los que tengamos que realizar peticiones en base a necesidades físicas o emocionales. No siempre lo tenemos claro, pero es nuestro derecho poder pedir lo que necesitemos.
  • Tomarte tu tiempo para pensar y decidir. A veces cuando nos relacionamos con los demás sentimos que tenemos que dar respuesta inmediata a lo que se nos demande en la relación. Sin embargo, dentro de nuestros derechos asertivos está el poder darnos nuestro tiempo para parar y pensar antes de tomar una decisión.
  • Tomar decisiones que no procedan de la lógica. Continuando con nuestra capacidad de decisión, otro de nuestros derechos asertivos es el que nos permite tomar decisiones sin seguir la lógica. Esto quiere decir que nuestros motivos para decidir algo pueden residir únicamente en nuestras emociones, nuestra apetencia, etc.
  • No justificarte o dar explicaciones innecesarias. Por último, en cuanto a derechos asertivos, queríamos destacar uno que muchas veces es olvidado y es nuestro derecho a no dar explicaciones cuando no lo consideramos oportuno. Porque, aunque haya veces en las que tengamos que explicar nuestro comportamiento, no siempre estaremos en la obligación de hacerlo.

Si quieres trabajar en tu asertividad desde la raíz y mejorar tus relaciones sociales, ponte en contacto con nosotras pinchando aquí y valoraremos qué necesitas para lograrlo.

firma sara