En la sociedad que vivimos en la actualidad muchas veces nos podemos sentir ahogados con las diferentes expectativas que se ciernen sobre nosotros. Y muchas veces estas exigencias son poco realistas, al menos cuando las ponemos todas juntas. Cuando esto ocurre, nos podemos sentir abrumados con ciertos momentos o hitos vitales que se nos dice que tenemos que ir consiguiendo. Uno de ellos sin duda tiene que ver con la capacidad de formar una pareja estable con la que llevar a cabo ciertos proyectos. Además, este hito va de la mano con un factor incontrolable que puede llegar a generar bastante angustia: la biología. Y es que para muchas personas el conseguir o no pareja también implica la posibilidad de tener descendencia y abrir la puerta a la paternidad. Vaya dos objetivos. Por lo que cuando los vemos escurrirse entre nuestros dedos, o al menos se nos genera esta sensación, podemos pasarlo realmente mal con este tema.
Por ese motivo, hoy en camina psicología nos gustaría hablarte sobre la búsqueda de la pareja y la realidad psicológica detrás de esta preocupación.
La importancia de la pareja en nuestra sociedad actual
Bien, ya sabemos que la sensación de “no consigo tener pareja” es una sensación que nos está generando mucha angustia hoy en día. Pero, ¿qué tiene la pareja que nos hace vivir este hecho de una manera tan intensa emocionalmente? En el primer párrafo os adelantábamos alguno de los factores más importantes, los hitos vitales y las expectativas sociales. Pero hay algunos otros que también influyen en el tema que hoy nos trae aquí.
Hitos vitales
Como comentábamos al inicio de este artículo, cuando nos preocupa el pensamiento de no consigo tener pareja, uno de los puntos que suele estar en el top de la lista es la consecución de ciertos hitos vitales. A pesar de que podamos intentar ser una persona con nuestras propias ideas y objetivos vitales, no podemos evitar vivir con las ideas que nos han inculcado sobre cómo va a ser nuestra vida y las fases por las que vamos a pasar.
Desde luego, una de las fases por las que nos inculcan que debemos pasar es la de construir parejas estables. Como es lógico, y afortunadamente, ya hace tiempo que se entiende que es complicado que una pareja dure toda la vida. Pero, si bien somos conscientes de este hecho, si que mantenemos la idea de que es deseable y necesario, mantener relaciones largas y estables de pareja. Aunque éstas ya no sean las únicas de nuestra vida. Y a la par que ocurre con este hito vital, el hecho de tener una pareja estable nos lleva al hito de la paternidad que, puede unirse al anterior y generar aún más sensación de estrés.
Expectativas sociales
Muy relacionado con el tema anterior, las expectativas sociales son un factor que va a influir especialmente en cómo vivimos la búsqueda de pareja. Por muy independientes que seamos, no podemos olvidar que no estamos exentos de escuchar las opiniones de los demás y las expectativas que generan sobre nosotros. Estas expectativas pueden suponer un punto de estrés importante cuando sentimos que no estamos consiguiendo llegar a ellas y que podemos decepcionar a las personas de nuestro entorno o que no estamos consiguiendo lo que el mundo en general espera de nosotros. Y no nos olvidemos tampoco de la sensación que nos puede generar acerca de nosotros mismos de ser “el bicho raro”, sobre todo si en nuestro entorno son habituales las parejas estables y somos de los pocos que no las han tenido o llevamos mucho tiempo sin tener.
Organización económica y social
Por último, un factor que nos gustaría resaltar es una cuestión más práctica del día a día y es que es mucho más sencilla hoy en día la vida en pareja. Para hacer esta afirmación nos basamos en dos aspectos muy importantes: la organización económica y los cambios en las relaciones sociales.
¿Por qué decimos que influye la economía en la preocupación cuando siento que no consigo tener pareja? Muy sencillo, es tremendamente más fácil vivir con dos sueldos que con uno. Y eso, en la sociedad actual en la que el contexto económico para las personas jóvenes, pero en general para toda la población, es un factor que puede suponer una dificultad cognitiva y emocional importante. La vida ya es tremendamente complicada como para además tener que hacer malabares con la economía.
Y si además de la economía le añadimos el cambio que sufren las relaciones sociales, aumentamos la sensación de premura para encontrar una pareja estable. Esto sucede porque tendemos a emparejarnos, por lo tanto, nuestros amigos tenderán a hacerlo también, y cuando esto sucede planificamos mucha vida social en función de nuestra pareja. Desde los planes del día a día, a la organización de las vacaciones, la vida tendemos a planificar en función de nuestra pareja. Y qué difícil es cuando todos tienen pareja y tu no. Así que, aunque hay alternativas, por supuesto que influye.
¿Qué pasa cuando no consigo tener pareja? Las consecuencias psicológicas
Teniendo en cuenta todo lo que os hemos expuesto en este artículo, no es difícil entender que el hecho de sentir que “no consigo tener pareja” afecta a nuestro bienestar y nuestra salud mental. Pero ¿en qué aspectos nos afecta de manera más clara? Por nuestra experiencia trabajando con este hecho en terapia, afecta principalmente en tres aspectos: autoestima, pensamientos obsesivos y sensación de soledad no buscada.
- Autoestima: cuando no tenemos pareja a pesar de desearlo, puede tener una influencia clara en nuestra autoestima. Y es que, poniéndonos en modo muy técnico, cuando no conseguimos algo importante para nosotros y que toca con lo emocional es un hecho que la autoestima “registra” como fracaso.
- Pensamientos obsesivos. Si nuestra mente tiene facilidad para enredarse en pensamientos que se salen de nuestro control como el hecho de dejarse o no la puerta de casa cerrada, imaginaos cuando es algo que tiene una importancia a largo plazo para nuestra vida y para nuestras emociones. Pues en el caso de la pareja, es bastante probable que pueda llegar a convertirse en un pensamiento que nos abrume y ocupe demasiado espacio
- Sensación de soledad no buscada: por último, queríamos destacar esta sensación que puede generar bastante sufrimiento a quien la padece. La realidad es que la soledad (que no es lo mismo que el hecho de pasar tiempo solos) como concepto es una situación que nos toca en aspectos que nos remueven en muchos niveles. Éstos van desde nuestro valor personal, sentirnos queridos, miedo al futuro, etc.
¿Qué puedo hacer con todo esto?

Ahora que sabemos que la sensación de no consigo tener pareja puede generar muchas sensaciones diferentes y afectarnos de maneras variadas. ¿Qué podemos hacer con esto?. Pues como ocurre con la mayoría de las situaciones relacionadas con la salud mental la respuesta no es ni única, ni sencilla. Pero si que podemos extraer algunas ideas básicas que nos ayuden a encaminar un poco la situación.
La primera de ellas es pensar más en el largo plazo y decidir qué queremos en él, esto nos va a ayudar a entender que la pareja no es algo fácil de construir y, por lo tanto, no puede ser con cualquier persona y eso es más complejo de encontrar. Tener este hecho en cuenta nos va a ayudar a tranquilizarnos en el hecho de buscar y tardar tiempo en conocer a alguien con el que sintamos que podamos formalizar esa relación.
Otro punto importante en el que nos podemos centrar es en el hecho de cultivar otros aspectos externos a la pareja que nos ayuden a tener una vida satisfactoria en el resto de las áreas. ¿Porqué esto es importante? Porque si conseguimos estar satisfechos con nuestra vida, la sensación de angustia se va a ver mitigada y además vamos a tener una mayor certeza de que la pareja va a seguir siendo u deseo y una necesidad. Y es que se lleva mucho mejor no conseguir un deseo de algo que se vive como imprescindible.
