Muchas veces cuando acudimos al psicólogo vamos con una idea predeterminada de que es lo que va a ocurrir. Es normal hacerse expectativas sobre lo que va a pasar y cómo van a ser las sesiones psicológicas. De hecho, suele ser bastante común que vayamos con la idea de hablar bastante y en concreto, de hablar bastante sobre las emociones. Al final, las emociones suelen ser una de las señales de alarma que antes somos capaces de ver cuando algo no va bien. Por lo que es cierto que las emociones es algo de lo que hablamos en todas las terapias psicológicas. Las emociones, además, suelen uno de los motivos principales por los que se suele acudir a ayuda psicológica. Pero, el correlato emocional es sólo una parte de lo que se trabaja en las sesiones de psicología. De hecho, gran parte del cambio que se produce en las terapias psicológicas proviene del trabajo en diferentes áreas de nuestras respuestas como seres humanos.
Si quieres saber más sobre qué esperar de la terapia psicológica, puedes leer nuestro artículo sobre ello pinchando aquí
¿Qué es la conducta en psicología?
Lo primero de todo es saber a que nos referimos con conducta en la psicología. Si atendemos a la definición de la Real Academia de la lengua española, la conducta es: manera con que las personas se comportan en su vida y acciones.
Sin embargo, desde la psicología la definición es un poco más amplia. De hecho, se entiende que la conducta hace referencia al comportamiento de las personas, sí, pero con mucho más. En el ámbito de la psicología se entiende que la conducta es la expresión de las particularidades de los personas, es decir la manifestación de la personalidad, deseos e incluso pensamientos. Por ello, se refiere tanto a acciones manifiestas o visibles, como acciones no visibles.
Así que podemos ver como realmente la psicología entiende la conducta de forma mucho más amplia. Y además de incluir más aspectos que las meras acciones, influye en mucho aspectos que forman parte de nuestra vida. Es decir, cuando se mira la conducta de esta forma se entiende que a través de ella o de ellas se generan otros factores. Por ejemplo, la puesta de límites a otras personas o a nosotros mismos es comportamiento. También es comportamiento o conducta la toma de decisiones o el cambio de hábitos.
La importancia del trabajo conductual en terapia
Ahora que ya sabemos más profundamente a qué nos referimos con conducta o comportamiento, vamos a ver la importancia del trabajo conductual en terapia. Como comentábamos al inicio de este artículo, gran parte del cambio que se produce en terapia viene del cambio en el comportamiento. Por lo que la importancia que sobra es bastante significativa, aunque por redes sociales no centremos mucho la atención en esta parte del tratamiento. Pero, vamos a ir parte por parte.
El primer aspecto que resaltar cuando hablamos de la importancia del trabajo conductual en terapia es por supuesto, el cambio conductual. Resulta muy obvia la frase, pero es tremendamente imprescindible que si queremos mejorar cambiemos nuestro comportamiento. Si seguimos realizando las mismas acciones, ante las mismas situaciones, no vamos a poder tener cambios ni en pensamientos ni en emociones.
Siguiendo con el cambio conductual, aunque parezca contradictorio es muy importante para la mejoría en las emociones. Comprenderlas y aceptarlas en un paso muy significativo en el trabajo emocional. Sin embargo, si no aprendemos a cuidarlas y a manejar con ellas de forma diferente nunca vamos a poder cambiar nuestra forma de relacionarnos con ellas.
Siguiendo con la importancia del trabajo conductual, otro punto de la terapia donde afecta de manera significativa es la manera en la que nos exponemos a más aspectos y situaciones vitales. El hecho de exponernos a verdades diferentes, a situaciones temidas, nos permite vivir con mayor naturalidad. Y esto a su vez, produce que mejoren muchos aspectos importantes: la autoestima, la sensación de éxito, etc.
Por último, la importancia del trabajo conductual también afecta a los pensamientos. De hecho, el trabajo en nuestra conducta nos permite poner a prueba nuestros pensamientos más desadaptativos. Y consiste en una de las herramientas más potentes para cambiar un pensamiento o incluso una creencia. Esto sucede, ya que el hecho de enfrentarse a situaciones que contradicen nuestras creencias nos obliga a replantearnos éstas y a hacer frente a este hecho.

¿Qué aporta el trabajo conductual en la terapia?
Así pues, tal y como hemos visto a lo largo de este artículo la importancia del trabajo conductual es muy significativa en terapia. De forma breve, podríamos resumir lo hablado en que el cambio conductual permite no sólo el cambio en esta área, sino que también provoca cambios tanto en las emociones como en los pensamientos.
Sin embargo, en esta última parte de nuestro artículo nos gustaría también destacar el papel que tiene el trabajo conductual en aspecto tan importantes como el estado de ánimo y la gestión de la ansiedad. Y es que el trabajo conductual permite el aprendizaje de nuevas estrategias y herramientas que emplear en momentos complejos y que nos permiten tener resultados diferentes.
