¿Idealizo a las personas? Si ya has entrado alguna vez a leer nuestro blog de psicología, te habrás dado cuenta de que hablamos bastante a menudo sobre las relaciones sociales y la importancia que tienen para las personas. La manida frase o expresión “somos animales sociales” en realidad tiene una base científica importante y es que, sí, somos animales sociales. ¿Por qué se dice esto? Pues porque como especie, necesitamos el contacto social para desarrollarnos adecuadamente y, por lo tanto, sobrevivir. Esta supervivencia es tanto física, como emocional. Y es en esta “segunda parte” donde está nuestro interés como psicólogas en las relaciones sociales. Necesitamos a los demás para tener una vida plena emocionalmente. Pero, cuidado, esto no quiere decir que necesitemos tener 20 amigos, sino que necesitamos el contacto con otros. En este contacto con los otros es cuando pueden estar las diferentes dificultades emocionales relacionadas con los demás. La variedad es inmensa, pero una de las que más se repite en consulta es la sensación de tener una idea demasiado ideal de los demás.

Así que en el artículo de hoy hablamos sobre la pregunta idealizo a los demás o no, pero sobre todo cómo dejar de hacerlo.

 

¿Qué significa idealizar a los demás?

Antes de ir directos al meollo de la cuestión sobre si idealizo a las personas o no, tenemos que aclarar qué significa idealizar a las personas. Por que realmente la expresión “idealizo a las personas” puede ser entendida de muchas formas dependiendo del prisma que se utilice. Desde nuestra perspectiva en Camina Psicología idealizar a las personas hace referencia a la tendencia de generarnos una imagen poco realista sobre las personas. Esta imagen incluiría no sólo la intensidad de la relación, sino que puede ser muy variada y hablar de personalidad, conductas o actitudes, valores o cualquier factor que pueda hablar acerca de cómo es esa persona y cómo se relaciona con nosotros.

Por lo tanto, cuando idealizo a los demás me hago una imagen que no se tiene porque corresponder con lo que realmente son. El problema de esto es que esa diferencia puede llegar a ser muy dolorosa cuando nuestras expectativas eran muy altas o cuando esta diferencia está relacionada con algún factor emocionalmente importante. De hecho, suele ser un generador de conflictos importante y que, en ocasiones puede llegar a producir una ruptura de la relación.

Si quieres saber más sobre las amistades que se acaban, puedes leer nuestro artículo sobre ello pinchando aquí.

 

¿Idealizo a las personas?

idealizo a las personas

¿Cómo se puede saber si idealizo a las personas? Está es la pregunta clave de este artículo, porque, aunque no nos guste todos nos hacemos ideas sobre las personas que nos rodean. Es decir, es imposible que no nos generemos expectativas sobre los demás y nuestra relación con ellos. Al fin y al cabo, conocer a alguien implica conocer cómo es y como tiende a comportarse. Sin embargo, hay una diferencia importante entre eso y la idealización, y es importante aprender a diferenciarlo. Vamos a ver los criterios que nos pueden ayudar con esto:

  • Le atribuyes menos defectos de los que cualquier persona tendría o, los defectos que tiene piensas que no te afectan a ti.
  • No das opción mentalmente a que esa persona cometa errores o tome decisiones con las que no está de acuerdo.
  • Tiendes a minimizar sus faltas o a encontrar una razón que justifique sus errores o malas acciones.
  • Sueles “forzar” en esa persona cualidades o valores que admiras o son importantes para ti, a pesar de que no es algo que caracterice a esa persona.
  • Restas importancia a las acciones o características de esa persona que harían que tu valoración de ella tuviera aspectos negativos.

 

¿Cómo puedo dejar de idealizar a las personas?

Vale, me he dado cuenta de que idealizo a las personas. ¿Cómo puedo hacer para mejorarlo? Como la mayoría de las cosas en psicología, para dar con una respuesta acertada y específica, es necesario conocer el contexto concreto. Pero si hay muchos cambios que podemos implementar y que nos van a ayudar a dejar de idealizar a las personas.

  1. Cuando analices su conducta, incluye ejemplos de todos los tipos. De esta manera, podrás tener una visión más realista de cómo se comporta, sin olvidar sus posibles fallos o defectos.
  2. Trabaja con la idea que tienes sobre los errores y lo que significan. Si pensamos que los errores son algo terrible, no vamos a permitir que las personas importantes para nosotros los cometan. Así que, si trabajamos con esto, indirectamente vamos a mejorar la idealización de los demás.
  3. Valora a los que te rodean como personas imperfectas, mirando con empatía los defectos que puedan tener. De esta manera podemos no sólo aceptar sus partes negativas, sino que también las realmente positivas cobran un valor más significativo.
  4. Aprende a valorar la diferencia de las personas importantes para ti como algo enriquecedor y no como algo negativo. De esta manera podremos valorar a las personas importantes para nosotros por quienes realmente son, sin importan que ciertos valores o cualidades difieran de los nuestros.

firma sara