Como seres humanos es natural que busquemos sentirnos cada vez mejor y “solucionar” aquellas situaciones que nos generan algún tipo de malestar. Sin embargo, en muchas ocasiones la solución a ese conflicto nos genera mayor malestar y optamos por evitarla para no enfrentarnos a ella. Eso mismo es lo que ocurre con los límites. Muchas veces sabemos con total certeza que poner límites a alguien o en alguna situación especifica nos ayudaría a sentirnos mejor y a que se nos respetara más. Pero pasar por el proceso de expresar y marcar ese límite nos genera tanto nerviosismo que optamos por dejar la situación tal cual está. El problema de esto es que ni nos permite que la situación cambia, ni aprender a gestionarnos en este tipo de conversaciones. Así que, si además de esto juntamos con la dificultad que supone a veces interactuar con nuestros familiares, tenemos un coctel perfecto para la evitación.

Por eso, hoy os hablaremos sobre los límites saludables en las relaciones familiares.

Si quieres saber más sobre la importancia de poner limites, puedes leer nuestro artículo sobre ello pinchando aquí.

 

¿Qué entendemos por límites?

Antes de comenzar a hablar sobre límites saludables en las relaciones familiares vamos a comenzar por el principio. Algunas de las definiciones de límites que nos da la RAE dicen así: 1. “Línea real o imaginaria que separa dos terrenos, dos países, dos territorios” 4. “Extremo que pueden alcanzar lo físico y lo anímico”. De estas dos definiciones podemos extraer dos conclusiones importantes que ahora nos van a servir para hablar de lo desde un punto de vista psicológico. La primera es que es una línea que hace una separación o que supone una barrea. La segunda es que puede ser algo de carácter anímico o emocional y que puede suponer la llegada a un extremo.

¿Qué son los límites en psicología? Ahora que ya hemos más o menos hecho un esbozo de qué son los límites en general, vamos a verlos desde la psicología. En este caso solemos referirnos a dos aspectos. El primero habla de alcanzar un techo de aguante anímico y que supone una ruptura de nuestras energías, nuestro ánimo, etc. El segundo, y del tema que nos ocupa, nos referimos a límites a las barreras conductuales que les pedimos a los demás o que ponemos en practica en nuestro propio comportamiento hacia el resto o hacia nosotros mismos.

Así que, nosotras, durante todo este artículo nos referiremos a este segundo tipo de límites. Abordando más la parte conductual y todos los fatores que la influyen.

¿Por qué nos cuenta tanto ponerlos?

límites saludables en las relaciones familiares

Antes de hablar sobre los límites saludables en las relaciones familiares, es importante que entendamos qué tiene la familia que hace más complicado llevarlos a cabo. Lo primero que hay que tener en cuenta es que a la familia no la elegimos, nos llega. Por lo tanto, es bastante probable que con varios miembros no cuadremos a nivel personal. Eso hace que nos veamos empujados a mantener reuniones y relaciones con personas que, en otra circunstancia, no lo haríamos.

Además, en las familias coinciden durante varios años distintas generaciones, con distintas ideas. Eso hace que en muchas ocasiones nuestros valores y formas de ver la vida choquen con los de la familia. Y en principio no debería ser algo extremadamente problemático, pero si es una tendencia que determinadas personas intentan imponer los suyos o juzgan los tuyos por ser diferentes. Por lo que a la hora de hacer determinadas peticiones o negarte a otras tantas, puede suponer un momento conflictivo.

 

Límites saludables en las relaciones familiares

Bien, ahora nos toca contestar a la pregunta que nos trae hoy aquí. ¿Cuáles son los límites saludables en las relaciones familiares? Seguramente la respuesta concreta y especifica a esta pregunta va a depender de la familia y miembro concreto del que se esté pensando, pero también de uno mismo y de sus propios valores. Sin embargo, sí que podemos esbozar los tipos de límites más frecuentes y, sobre todo, más útiles.

  • Uno de los límites saludables en las relaciones familiares es la del tiempo que dedicamos a la familia y a las reuniones familiares. Muchas veces el tiempo del que realmente disponemos o que queremos dedicar, es diferente del que espera nuestra familia. Por eso, hablarlo y respetando nuestros tiempos, nos sentiremos más cómodos.
  • Muchas veces las actividades que proponen en la familia no son actividades con las que nosotros nos sentimos ben. Lógicamente, en ese caso tenemos derecho a no realizarlas y reunirnos para otro tipo de actividades.
  • Temas que no queremos hablar. Este es uno de los límites saludables en las relaciones familiares que más nos cuesta poner porque suele llevar a conflictos explícitos y discusiones desagradables. Pero poder expresar temas que no nos sentimos cómodos debatiendo en familia y que se respete nos va a ayudar a que estemos mejor en las reuniones familiares. Y no solo eso, sino que fortalecerá los vínculos.
  • Por último, dentro de los límites saludables en las relaciones familiares nos gustaría destacar la intimidad. Y este concepto podemos (y debemos) aplicarlo de la forma más amplia posible. Esto puede incluir desde guardarnos aspectos de nuestra vida para nosotros, el compartir o no aspectos vitales o laborales, hasta la invitación a nuestro propio hogar.

firma sara